Reflexiones

Tengo sueño

23:16Gustavo Ortega


Sí, tengo sueño, no me he ido a dormir por estar escribiendo y por no estar conforme con las horas que me entrega el día.



Muchas razones hay para tragarse el sueño y seguir despierto. A unos no les deja dormir un “boom” creativo que termina levantándolo de la cama, hasta que este sea drenado. A otros el exceso reflexivo le hace dar mil vueltas en la cama hasta casi ahorcarse con la manta. La adicción lleva a unos cuantos a ver el amanecer, por gracia de los videojuegos, por el poderoso gancho de un libro bien trabajado, por el alcohol (Si es que el consumidor aún tiene conciencia para ver cómo sale el sol). Una ilusión, un amor o un mal amor es abismalmente más efectivo que un buen par de tazas de café; horas perdido en un sueño consciente o ensimismado autoevaluándote.

Sí, son muchas razones para seguir despierto a pesar del sueño, sin contar las condiciones médicas y psiquiátricas.

A mí me trae despierto la curiosidad y la mala costumbre. Mala costumbre porque desde niño nunca he tenido un horario fijo de sueño y me dormía a altas horas de la noche, aunque me da igual debido a que despierto entre las cinco y seis horas de sueño, a menos que esté horriblemente agotado. Curiosidad porque paso horas frente al monitor del pc investigando cualquier cantidad de temas (sobre todo paranormales). Pero olvidé mencionar al ocio, ver videos en Youtube, a pesar de muchas ridiculeces, resulta adictivo y entretenido.

Son cerca de las 12:00 AM y a pesar de que me levanté muy temprano por la mañana, habiendo dormido cerca de tres horas por culpa de los demonios antes mencionados (porque eso son) aún sigo sentado y escribiendo, con un futuro dolor de espalda. ¿Demonios por qué? Porque no te dejan en paz hasta que les des lo que quieren, y muchas veces piden más. Para quienes les despierta la creatividad, su demonio podría ser una melodía, una oración o un dibujo. El cual, si pide más, transformaría la melodía en una canción, la oración en un capitulo y el dibujo en una ilustración. Para el ilusionado, su demonio podría ser su pasión y este sería insaciable… hasta que llegue la frustración a matarlo de hambre. Para el enamorado, su amor sería su demonio mientras uno no sienta el calor del otro antes de cerrar sus ojos. Y para el que sufre de desamor, la respuesta es obvia, si su amor no es saciado, siempre llegará otra persona para hacerlo.

Razones para seguir despierto sobran, lástima que las horas de sueño no. El día tiene solo veinticuatro horas, si contamos las horas de estudio o trabajo (O trabajo y estudio, para los que hagan ambos) el tráfico, que pocas veces damos con la suerte de que no haya, la vuelta a casa y el resto de los qué haceres, el tiempo se nos va al caño. Los minutos parecen correr como segundos y, para cuando nos damos cuenta, ya solo nos quedan seis o siete apretadas horas para dormir, de las cuales la alarma nos resta una hora, porque si no, no nos levantamos.


Y a ti, mi lector ¿Qué te mantiene despierto cuando cargas al pesado sueño?

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